Una beba de cuatro meses, el último milagro en Nepal

Cuando las esperanzas se esfumaban, los rescatistas escucharon llantos entre los escombros de un edificio.

Awal Awal es el nombre de la beba que con tan solo cuatro meses sobrevivió al devastador terremoto que afectó a Nepal el sábado pasado. Ese día su casa se derrumbó y ella quedó atrapada bajo los escombros.
Los equipos de rescate escucharon el leve llanto de un bebé. En un primer momento, pensaron que allí no había ninguna persona pero luego regresaron y consiguieron sacar con vida a la niña. 22 horas estuvo bajo los escombros.
De acuerdo a lo que informa el diario español El Mundo, entre el llanto y la emoción de sus padres que la daban por muerta, la pequeña salió en brazos de uno de los soldados nepalíes que participan en las tareas de rescate. El soldado no dudó en levantar a la niña para mostrar el primer milagro de la tragedia que ya le costó la vida a 5.000 personas.
Según el diario nepalí Kathmandu Today, en un primer momento el Ejército creyó que no había esperanzas para la pequeña y que no había sobrevivido al sismo. Fueron horas más tarde cuando la fuerza regresó tras escuchar los llantos de la beba y logró rescatarla. El medio de prensa español agregó que los primeros resultados médicos revelaron que la joven se encuentra ilesa y no tiene ninguna lesión interna, aunque todavía está internada en un hospital por precaución.
Bajo los escombros
Rishi Khanal, de 27 años, después de 82 horas bajo los escombros, sobrevivió bebiendo su propia orina. Fue sacado de entre las ruinas de un hotel más de tres días después del devastador terremoto que ya dejó miles de muertos.
“Estaba seguro de que nadie vendría a buscarme. Tenía claro que iba a morir”, relató el joven. Fue sacado por un equipo de rescatistas franceses de entre las ruinas de un hotel más de tres días después de que sucediera el devastador terremoto. Se vio obligado a beber su propia orina para sobrevivir. Rishi Khanal había terminado de comer en un hotel en Katmandú y subió a la segunda planta cuando de pronto todo comenzó a moverse y a caer.
Fue golpeado por la mampostería que caída y quedó atrapado con el pie aplastado por los escombros.
“Tenía alguna esperanza, pero ayer me di por vencido. Mis uñas se pusieron blancas y mis labios se agrietaron. Estaba seguro de que nadie vendría a buscarme. Tenía claro que iba a morir”, dijo a la Associated Press el miércoles, desde la cama de un hospital, acompañado por su familia.

 

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