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Docentes recorren casas y hospitales ayudando a terminar la secundaria

La Escuela Hospitalaria y Domiciliaria secundaria, integrada por 13 docentes, da asistencia a 70 adolescentes en la ciudad de Salta y otros municipios del Valle de Lerma. El objetivo: no dejar de estudiar.
Desarrollan su jornada, como todas las escuelas, de 8 a 12 en la mañana y de 14 a 18 en la tarde. Dictan matemáticas, lenguaje, idiomas, tecnología y ciencias pero lo hacen junto a una cama de hospital o la cocina de una casa. Sus alumnos son adolescentes que no pueden asistir en forma normal a la escuela por razones de salud. Algunos tienen la suerte de contar con este servicio por 30 días, otros por más tiempo, incluso hay chicos que llevan estudiando más de 7 meses de esta manera.
Son 13 docentes que no dudan en poner en acción todas las ideas, pedagógicas y no tanto, que les lleguen a la cabeza para que sus chicos aprendan aún estando enfermos o en recuperación. Se los puede ver con sus portafolios y mochilas, con una chaqueta celeste, recorriendo los hospitales Materno Infantil, San Bernardo, Oñativia y Papa Francisco.
Daniela Durán, es la docente a cargo del grupo y es profesora de Administración. “Dependemos del Ministerio de Educación, Ciencias y Tecnología de la Nación. Somos la escuela 7.200. Comenzamos a funcionar en 2013 para el secundario. El nivel primario, para atención hospitalaria y domiciliaria, existe desde hace varios años”, destacó la profesora.
El diálogo con El Tribuno, Durán destacó que este servicio educativo permite a asistir a las personas que, por una cuestión de enfermedad, quedaban con sus trayectorias inclusas.
Cómo solicitar asistencia
El trámite para pedir el servicio debe seguir los pasos que ordena la resolución nacional 202, que advierte que a la solicitud de asistencia debe realizarla la directora de la escuela de origen del alumno.
“Muchas veces son los padres lo que se acercan hasta acá para solicitar el servicio. Entonces les explicamos que deben ir a la escuela y pedir la nota de derivación, en la cual se solicita la asistencia para el alumno en cuestión”, explicó.
En esta nota la directora de la escuela de origen debe detallar el curso, materias, notas y orientación que recibe el alumno. También se deben adjuntar los programas de las materias, y de no tener todavía programa, el nombre del libro de consulta que utilizan. “También se pide que los docentes destaquen cuáles son los contenidos más importantes que debe tocar el alumno para que los chicos no reciban un acompañamiento errado”, explicó la docente a cargo de la Escuela Hospitalaria Secundaria.
Los tiempos para lograr la asistencia de los docentes al domicilio dependerá básicamente de la celeridad con que la escuela de origen envíe la información necesaria.
Andrea Umaño COORDINADORA “En el San Bernardo le das clases a un alumno en una sala con 13 internados más y de distintas edades. Es diferente y se ve en el ánimo”.
Esta asistencia se brinda a chicos que tienen más de 20 días de certificado médico.
La escuela hospitalaria y domiciliaria secundaria cuenta actualmente con 20 alumnos en sus domicilios y 50 en hospitales.
Patricia Chauque, docente administrativa, destacó que hasta el año pasado se brindaba solo asistencia al hospital Materno Infantil y al hospital San Bernardo. Este año se sumaron los hospitales Oñativia y el Papa Francisco.
Desde 2013 a la actualidad se dio asistencia a 600 chicos, entre hospitales y domicilios. “La mayor demanda es de los hospitales. Lidera el San Bernardo donde, por las edades, tenemos a los chicos de 3§, 4§ y 5§ año, mientras que en el Materno se asiste a los de 1§ y 2§”, destacó la profesora Chauque.
Para facilitar la organización, la escuela cuenta con dos coordinadoras. Andrea Umaño, es coordinadora del hospital Materno Infantil y Oñativia y es profesora de Bromatología, mientras que Vanina Barrientos es la coordinadora del Hospital San Bernardo y Papa Francisco y profesora de Inglés.
La escuela cuenta con 13 profesores, y para lograr una asistencia de calidad a los alumnos, se realiza un cronograma de actividades semanales, tratando de ubicar a los docentes por zonas y evitar así la pérdida de tiempo en transporte.
Umaño coordina el trabajo en el hospital Materno Infantil y el Oñativia y se encarga de hacer el relevamiento de la cantidad de chicos internados y sus edades. “En las entrevistas que se realizan a los internados, lo básico es saber si está escolarizado y cuáles son las materias que cursa. Una vez que tenemos toda la información se la envía a la administración, que se encargan de derivan a cada docente con su alumno”, explicó Umaño.
Metodología y apoyo
El dictado de clase en los hospitales necesita de una metodología mucho más creativa que la que requiere en el aula. El docente se encuentra frente a un niño enfermo, sin compañeros ni posibilidades de distracción o juego. “Nuestro trabajo es básicamente lúdico. Si no nos apoyamos en el juego para poder dictar las clases es casi imposible captar la atención de los chicos”, destacó Umaño.
Fuente: El Tribuno

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