Una lección de valores: Volvieron como soldados para ayudar a su escuelita

La historia es conmovedora, tanto por sus protagonistas como por el contexto. Osvaldo Córdoba, Bruno Mamani y Luis Torres son tres jóvenes que saben de las necesidades en la infancia y de la dureza del clima en el alejado San Antonio de los Cobres.

 

Allí, a más de 3.700 metros sobre el nivel del mar, con clima seco y frío, con vientos fuertes y constantes y condiciones climáticas muy duras, especialmente en junio, julio y agosto, se encuentra el Hogar Escuela Carlos Guido Spano. La institución brinda educación, cobijo y alimentos a la niñez de toda esa región. Osvaldo, Bruno y Luis vivieron allí sus primeros años de vida. Después de una década de ausentarse de su tierra retornaron como soldados del Ejército Argentino a su viejo Hogar Escuela para ayudar.

Los tres pertenecen al Centro de Instrucción de Alta Montaña del Comando de la Vta Brigada, el Batallón de Ingenieros de Montaña 5, que se encuentra en la zona realizando ejercicios de subunidad. En un alto en sus tareas, los muchachos dedicaron los fines de semanas para concurrir a ese establecimiento a mejorar las condiciones donde los alumnos reciben clases diariamente.

 El Batallón de Ingenieros de Montaña 5 accedió al pedido de los tres jóvenes soldados y colaboró con las tareas en el Hogar Escuela, sobre todo en materia de logística y recursos.

Realizaron trabajos de pintura, electricidad, carpintería y aún continúan trabajando en los dormitorios de los más pequeños, arreglando camas, muebles, entre otras cosas, para el bienestar de los niños.

De esta manera, quieren devolver lo que recibieron: valores y dignidad de los docentes en el mismo techo que los cobijó durante toda su infancia. Ellos llevan la carga de duras historias de vida marcados por carencias y necesidades que luego de años y como hombres de bien lograron superar. Sin dudas, ejemplo para todos.

Fuente: El Tribuno

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