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Cristihan Ernesto Salvatierra es de Rosario de la Frontera y lleva 17 años en la Armada Argentina

Cabo Principal Cristihan Ernesto Salvatierra de Rosario de la Frontera, Salta

A más de 1600 kilómetros de su ciudad natal, Cristihan Ernesto Salvatierra lleva 17 años en la Armada Argentina; ingresó en 2001 cuando cumplió los 20. Hoy es Cabo Principal de especialidad Infantería de Marina Comunicante y se encuentra destinado en el Batallón de Comunicaciones (BIC1).

Puerto Belgrano – El Cabo Principal Cristihan Salvatierra contó que hizo su especialidad en la antigua Escuela de Infantería de Marina (ESIM) ubicada en el Batallón de Infantería N°2 (BIM2) ubicado al sur de Buenos Aires. Más tarde se especializó en Comunicaciones: “Mediante una evaluación, según perfil y estudios, me asignaron la orientación dentro de la Infantería y fue gustándome en la medida que aprendía cada vez un poco más”, relató.

Dentro de su destino actual en el BIC1, batallón perteneciente a la Fuerza de Infantería de Marina de la Flota de Mar (FAIF) en la Base Naval Puerto Belgrano, Cristihan está encargado de la sección Transmisión de Datos que cumple la importante función de generar una red interna de comunicación.

La sección brinda información y asesoramiento a las distintas unidades y al Comando superior, que se despliegan en un terreno operativo. “Me encuentro con la gran responsabilidad de ser el encargado del personal y los medios de la sección, luego del oficial jefe; es un desafío diario muy importante dentro de la Institución y de la Infantería de Marina”, sostuvo el marino salteño.

El terreno es el ambiente natural donde los Infantes de Marina se desenvuelven y por eso, Cristihan relató como la mejor experiencia de su carrera cuando participó en Misiones de Paz integrando los Cascos Azules de Naciones Unidas en el extranjero: “Estuve de comisión en la República de Haití en el 2006 y 2011; y para un infante de Marina es la mejor experiencia, una situación real donde salís de patrulla, concientizado y responsable con la ciudadanía del país, y el trabajo que significa representar a una organización internacional y a la Argentina”, enfatizó.

Y como el mar también es parte de su ámbito, a lo largo de su extensa carrera embarcó muchas veces, “el viaje más largo fue en 2015 cuando navegamos hacia Brasil en un ejercicio Naval Combinado denominado ‘Fraterno’ a bordo del transporte ARA ‘Bahía San Blas'”, recordó.

Y así se distanció de su añorada ciudad forjando un destino y un futuro lejos de su provincia aunque siempre se encuentra con muchos salteños por acá, como él cuenta, de Salta y de todas las provincias del país; sus camadas (compañeros de promoción) comunicantes y amigos de carrera, son de Jujuy y otro de Buenos Aires, Punta Alta.

Hija de un marino retirado salteño es también su señora, a quien conoció en el 2007 y tuvieron dos hijos de 8 y 7 años. Ellos viven actualmente en Punta Alta, ciudad cercana a Puerto Belgrano y al destino naval de Cristihan.

“La Armada es vocación y estilo de vida”, así definió Salvatierra a la Institución, “La defino como muchos lo hacen pero es muy real para mí; vocación es querer que las cosas siempre salgan bien; y es un estilo de vida, porque uno está consciente de que debe dejar cosas de lado y hacer sacrificios para servir a la Patria”.

“Desde que ingresé, la Armada no hizo más que enseñarme amor a la libertad y respeto al ciudadano, y es lo que considero Patria. Evitar el conflicto y dar la vida si es necesario; servir a la patria es estar listo porque sabemos lo que tenemos que hacer. Llevamos puesto el uniforme las 24 horas del día aunque no lo vistamos”, reforzó con orgullo y pertenencia.

Un hijo de Rosario de la Frontera en la Armada Argentina

Aunque Cristihan no tenía referencias de la Armada Argentina siempre quiso ser militar: “Estaba seguro de eso, por lo que representaba el uniforme. En mi pueblo no hay ningún destacamento de la Armada, sólo los veía cuando custodiaban las urnas para las elecciones”.

Recordó que cuando finalizaba sus estudios secundarios en la escuela Técnica N° 1 de Rosario de la Frontera, un compañero se fue a la Escuela de Suboficiales de la Armada pero al tiempo volvió: “Le preguntamos cómo era, y nos contó de qué se trataba; a mí me quedó en la mente latiendo la idea de que era una buena opción, y luego de egresar como Técnico Mecánico de motores diésel me tomé un año para decidir mi futuro”.

Pero como si el destino estuviera marcado, durante ese año viaja a Salta capital, y de casualidad se encuentra a un amigo de primaria que le pregunta por la Delegación Naval. Acompañándolo, ambos se asesoran en la oficina y se lleva el folleto que llamó más su atención: era el de la Infantería de Marina.

“Rendí entusiasmado e ingresé; cuando me lo dijeron, fue una de las mejores noticias de mi vida. Para mis padres es un gran orgullo tener un hijo en la Armada, también es un orgullo provincial”, destacó.

“Mi papá quien es policía y me insistía para serlo, no tomó a mal mi ingreso en la Armada ni mucho menos, sólo pensaba en mi partida y la lejanía como mi mamá; pero mi objetivo era claro, no me permitía fracasar ni volver”, sentenció.

Aquellas dudas del principio sobre las actividades en la Armada se disiparon en el encuentro con la práctica, la especialidad y el trabajo. “Todo era una experiencia nueva y sorprenderte, como cuando pasa un avión y todos tienen que mirar el cielo, esa era mi sensación”, ilustró Cristihan. También dijo que disfrutó mucho su paso por la Escuela de Suboficiales.

“Aún tengo nostalgia y pienso seguido cómo estará el clima en Salta”, confesó Cristihan. En Rosario de la Frontera viven sus padres y una de sus tres hermanos. “Extraño los momentos de compartir con amigos, y alguna comida típica también, por suerte mamá me visita una vez al año y me da todos los gustos y me cocina todo lo que extraño”, sonrió. “Nosotros con los chicos también viajamos seguido”, agregó.

Otra hermana es docente en Pico Truncado, Santa Cruz; y su hermano menor, Claudio Omar Salvatierra, ingresó en la Armada siguiendo sus pasos. “Siempre le hablaba de la Institución, él se hizo Maquinista (Mecánico en Turbinas) y hoy se encuentra destinado en Calderas en la Base Naval Mar del Plata; antes estuvo de pase en la corbeta ARA ‘Drummond’, y fue de comisión a la Antártida, donde participó de un rescate importante. Fue un orgullo para mí poder entregarle personalmente su diploma de egreso”, compartió.

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