Comienza la Semana Mundial de la Lactancia Materna

Del 1 al 7 de agosto es la Semana Mundial de la Lactancia Materna, período en el cual las instituciones sanitarias de todo el mundo intensifican la promoción de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida, puesto que brinda todos los nutrientes que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo saludable.

Este año, el lema de la celebración mundial es Lactancia Materna: Fundamento de la Vida, por lo cual las actividades de promoción se centran en este tipo de alimentación natural como la base para una buena salud para toda la vida.

La lactancia previene la malnutrición en todas sus formas y asegura la alimentación saludable de los bebés. Constituye, además, una manera económica de alimentación, sin costo familiar extra hasta los seis meses de vida.

Entre las estrategias de apoyo a la lactancia materna, el Ministerio de Salud Pública cuenta con una Comisión Provincial de Lactancia Materna, coordinada por la Dirección de Salud Materno Infanto Juvenil dependiente de la Subsecretaría de Medicina Social. La integran, además, referentes de los centros de primer nivel de atención, de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial Salta, Dirección de Nutrición y Alimentación Saludable, Hospital Público Materno Infantil, Hospital Papa Francisco, Colegio de Graduados en Nutrición, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Salta y áreas operativas sanitarias.

Recomendaciones

El Ministerio de Salud Pública recuerda la importancia de que la leche materna esté a disposición del lactante en todo momento y que la consuma cada vez que la demande, como alimento único durante los seis primeros meses de vida.

La leche materna es muy importante para el bebé, ya que es la alimentación más segura e higiénica, puesto que lo toma directamente de la madre. Por esta razón, cuando por algún motivo la madre no está junto al bebé para alimentarlo, debe continuar asegurando la disponibilidad de leche.

Para ello, la madre debe extraer manualmente su leche y conservarla en un recipiente limpio y tapado, en heladera. Se recomienda lavarse bien las manos antes de la extracción y manipulación de la leche.

La leche materna puede congelarse y conservarse hasta dos semanas, separada en recipientes de acuerdo con la cantidad que se vaya a usar en cada vez y etiquetada con la fecha, usando siempre la más antigua.

La leche que no se vaya a utilizar en los próximos tres días, debe congelarse inmediatamente después de extraída y mantener la cadena de frío hasta ser descongelada. Para dársela al lactante, se la debe entibiar a baño maría, sin hervirla ni calentarla en horno de microondas, para que no pierda sus propiedades.

En lo posible, calentar agua en una olla pequeña, retirarla del fuego e introducir en ella el envase con leche congelada hasta que alcance la temperatura deseada. Si no hay otra alternativa, la leche materna puede ser calentada en horno de microondas, ya que a pesar de que se destruyen la mayoría de las células vivas, el valor nutricional se conserva.

Hasta los seis meses de vida, no se debe alimentar al niño con jugos, agua, té ni ningún otro líquido. A través de la leche materna, el bebé recibe anticuerpos que lo protegen contra las enfermedades más comunes en la primera infancia. Además, se fortalece la relación de afecto madre-hijo y contribuye al crecimiento de niños capaces, seguros y emocionalmente estables.

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